Producción de texto “El Malo”(Por Alexis y Anouk)

LOS TRES CERDITOS

Un día como cualquier otro, solo y hambriento, caminando por el bosque, Ví tres gordos y rechonchos cerditos buscando un hogar para dormir. Los perseguí casi todo el día hasta que desaparecieron de mi vista. Al día siguiente, me encontré tres pequeñas cabañas. Las tres eran de diferentes elementos: una era de paja, otra de madera y la última era de ladrillo. Estuve olfateando un rato y descubrí que dentro de cada casa había un cerdito, de los que estaban buscando hogar.

Al mismo tiempo, tenía tanta hambre que no pude resistir comerlos. Primero, fui a la casa de paja, golpeé la puerta, nadie respondió pero estaba tan ansioso que grité:

-¡Ábreme la puerta! ¡Ábreme o soplaré y soplaré y tu casa derribaré!

El cerdito no abrió, entonces, con apenas silbar la derribè, porque al ser de paja era muy débil, pero la presa corrió y corrió hasta que llegó a la casa de su hermano. Golpeé la puerta e hice lo mismo con ellos: -¡Ábreme la puerta! ¡Ábreme o soplaré y soplaré y su casa derribaré!  Ambos cerdos gordos y llenos de carne no se dignaron a abrir y en consecuencia soplé y soplé. La cabaña en un minuto ya estaba derrumbada. Los escurridizos cerditos se escaparon y para esconderse involucraron al tercer hermano, escondiéndose en su cálido hogar, sólido y fuerte.

            Yo corrí y corrí, pero antes de atraparlos se metieron en la casa de su tercer hermano. Esta vez golpeé bien fuerte, sin embargo, no abrieron, por eso grité:

-¡Ábreme la puerta! !Ábreme o soplaré y soplaré y su casa derribaré!

Ninguno de los cerditos se dignó a abrir. Así que soplé, soplé, soplé, soplé y soplé, hasta que me quedé sin aire. En ese momento, se me ocurrió subirme al techo, deslizarme por la chimenea y entrar a la casa. En consecuencia, al deslizarme por la chimenea, terminé quemado en una olla hirviendo. Esa noche los cerditos cenaron guiso de lobo. ¡Estoy lamentando ese día!

          FIN

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